
Esto sucedió el pasado sábado en la librería Beta de Córdoba durante la presentación del libro de David González. Tenía que tocar otra canción y no me agradó el hecho de cantar y tocar detrás de una mesa, así lo hice en la primera, como si fuera un conferenciante que viene a soltar el rollo. Así que mi reacción fue esa, la que se puede ver en la imagen. Tengo que decir que mientras colocaba la silla en la mesa pedí permiso a la chica empleada en dicho establecimiento, cuya respuesta fue afirmativa. De todas formas ya casi no había vuelta atrás.
1 comentario:
mmm, siempre liándola jeje qué loco.
No viene al caso pero... ¿mañana hay dibujo? jaja besos
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